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“Defender la tierra, defender el agua, es defender la vida”, escribió el papa Francisco en un tweet con ocasión del Día Mundial del Agua, que se celebra anualmente el 22 de marzo, como una oportunidad de aprender más y defender este recurso hídrico.

 

La institución de este Día se remonta a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 en la que se propuso declarar una fecha dedicada a este asunto. Es así que la Asamblea General de la ONU decidió designar el 22 de marzo de 1993 como el primer Día Mundial del Agua.

 

No es la primera vez que el pontífice mostró su preocupación por la gestión del agua y los problemas de las malas políticas sobre los recursos hídricos y la protección del medio ambiente. El 24 de febrero de 2017, en el contexto del seminario "Derecho humano al agua", celebrado en la Pontificia Académica de las Ciencias, el Papa pronunció un discurso en el que afirmó que “todas las personas tienen derecho al acceso al agua potable y segura; se trata de un derecho humano fundamental, y una de las cuestiones centrales del mundo de hoy”.

 

Observador de la Santa Sede en la FAO: “un derecho inalienable y fundamental”
Monseñor Fernando Chica Arellano, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA, señaló que esta Jornada es “un auténtico aldabonazo, una llamada a nuestra conciencia para que ayudemos a los más necesitados de este recurso fundamental” haciendo hincapié en que hay que plantarle cara a este enorme problema del agua porque “cuando el dolor de las personas está de por medio, no hay tiempo que perder”.

 

Bajo el lema “la respuesta está en la naturaleza”, todas las iniciativas de este año “se centran en explorar cómo la naturaleza puede ayudarnos a superar los desafíos que plantea el agua en pleno siglo XIX”, dijo monseñor Fernando Chica Arellano, ya que “cuando descuidamos los ecosistemas” –puntualizó– “dificultamos el acceso a los recursos hídricos, imprescindibles para sobrevivir y para prosperar”.

 

“El lema de este año nos hace mirar a la naturaleza buscando soluciones naturales que puedan dar respuesta a muchos de nuestros problemas”, así, plantar bosques, reconectar los ríos con las llanuras aluviales incluso restaurar los humedales son soluciones que “devolverán el equilibrio al ciclo del agua, además de mejorar la salud pública y los medios de vida” aseguró el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO.

 

Según la ONU, en la actualidad más de 663 millones de personas viven sin suministro de agua potable cerca de su hogar, algo que es “un verdadero escándalo” señaló monseñor Chica, porque en la mayoría de los casos son “mujeres y niñas de las clases más vulnerables de la sociedad que tienen que recorrer muchos y largos kilómetros bajo un sol abrasador. “A veces para recoger un poquito de agua pasan hasta 6 horas caminando y a veces entre caminos muy inseguros”, pero al mismo tiempo esa agua, cuando vuelven a su casa, “la tienen que hervir porque no pueden beberla directamente” afirmó, ya que si la beben “generalmente se enferman con diarreas, con tosferina, y con otros tipos de enfermedades infecciosas.”

 

Esto nos está diciendo “que hay que invertir en saneamiento” y que el problema del agua requiere mucha inversión, sobre todo en aquellos países más necesitados: “Pensemos en Etiopía, en Somalia, en Kenia, en Sudán de Sur” explicó monseñor Chica.

 

Por último aseguró que “preservar el agua es defender la vida” e incentiva a que en esta Jornada Mundial del Agua 2018 “suene la campaña de la responsabilidad” para que todos pensemos en los más menesterosos, en los que vienen detrás de nosotros y que no pueden heredar un mundo devastado y contaminado, “sino aquel jardín que Dios pensó cuando creo el mundo y lo dotó de este riquísimo y precioso elemento como es el agua que es un bien común de todos, un derecho inalienable y fundamental”.+

 

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