logo1
El INTA identificó las causas de propagación de los incendios de 2022

Una investigación sobre la magnitud del fuego estableció una relación de la extensión de áreas quemadas con la disminución de la superficie de agua y también con la proporción de áreas protegidas. 

Durante el inicio del año 2022, la ocurrencia de incendios de grandes dimensiones en la provincia de Corrientes, en un contexto de fuerte déficit hídrico, suscitó el interés a nivel nacional e internacional.

Más de un millón de hectáreas se vieron afectadas por el fuego, arrasando distintos tipos de ambientes, en especial los humedales.

"El agua es una barrera natural para los incendios y no estaba. Por eso se quemaron humedales"

Dichos incendios fueron totalmente inusuales para la época, dado que en esta provincia las quemas intencionales con fines ganaderos se realizan en agosto y septiembre.

Ante la dimensión de esos incendios de un año atrás, así como lo atípico de su ocurrencia, un estudio del INTA Corrientes cuantificó las áreas afectadas, pero además analizó la contribución de factores naturales y antrópicos a la extensión del área que afectó el fuego. 

El trabajo fue realizado por la profesora Griselda Saucedo, la máster en Cartografía y Teledetección Alba Peruca, y el doctor Ditmar Kurtz, de la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del INTA, y los resultados fueron publicados en la revista Ecología austral de la Asociación Argentina de Ecología, una revista científica de ecología y ciencias del ambiente muy bien posicionada a nivel mundial.

Según explican desde el equipo de investigación, en general, los factores determinantes del origen y la propagación del fuego son el clima, el estado de la vegetación y las actividades humanas.

De acuerdo a los antecedentes internacionales citados en el estudio, las variables meteorológicas como la temperatura y las precipitaciones influyen en la disponibilidad de combustible, y las variables antrópicas -que inciden en la cantidad y la continuidad del combustible- las constituyen las áreas naturales protegidas, las actividades ganaderas y la red vial.

Para abordar este estudio localmente, se utilizó la plataforma Google Earth Engine con el fin de identificar y clasificar el área quemada mediante imágenes satelitales Sentinel. 

Además, se realizaron análisis de regresión simple y múltiple para evaluar la relación entre factores naturales y antrópicos y el área afectada por los incendios en cada departamento de la provincia.

Resultados 

El análisis temporal y espacial de los incendios determinó una superficie total afectada de 10.425 km2, el 12 % del territorio provincial.

Todos los departamentos de la provincia se vieron afectados.

En cuanto a los tipos de ambientes alcanzados por el fuego, la vegetación más afectada fue la de ambientes de humedales, con 6.117 km2, seguida de pastizales. Los incendios alcanzaron a afectar el 5 % de la vegetación terrestre de la provincia.

En los análisis estadísticos realizados, se encontraron correlaciones positivas entre el porcentaje de área quemada y la retracción de cuerpos de agua y la proporción de áreas protegidas. 

Por el contrario, se encontraron correlaciones negativas para la carga ganadera total, la carga ganadera real, y la densidad de la red vial.

La disminución de la cobertura de agua aporta a explicar casi el 50 % del área afectada por los incendios, y en aquellos departamentos que poseen áreas protegidas, estas contribuyen a explicar casi el 20 %.

En el estudio del INTA se explica que en Corrientes la quema prescripta como herramienta para el manejo de pastizales naturales es una práctica habitual que normalmente se inicia a fines del invierno, continúa hasta principios de la primavera (agosto-septiembre) y termina cuando comienzan las lluvias a fines de la primavera.

Pero como las quemas estuvieron prohibidas durante muchos meses en Corrientes, eso sugeriría que no fueron determinantes en los incendios de inicios de 2022, incluso la falta de quemas favoreció la acumulación de biomasa seca en pie. En tanto, la supresión del fuego y la exclusión del ganado de áreas protegidas permiten que se acumule material combustible y, en consecuencia, favorece la propagación de incendios en épocas de sequía extrema. Relacionado a ello, en el trabajo se identificó que en el parque nacional Iberá se quemó el 57 % de la cobertura vegetal.

Un último factor analizado en el estudio fue la densidad vial, pues se identificó que en áreas con menor densidad vial mayor fue la proporción de superficie afectada por los incendios, asociado a la dificultad del control del fuego debido a la menor accesibilidad y a la mayor continuidad de material combustible. 

Mirar lo sucedido

"Conocer las causas de la propagación de los incendios es importante para no quedarnos solo con los impactos o pérdidas, y poder comprender mejor a este fenómeno y así estar en condiciones de evaluar qué tipos de acciones encarar para evitar que se generen incendios o minimizar su propagación", destacó Kurtz sobre la relevancia del estudio realizado.

Consultado respecto a las diferencias de los incendios de principios de 2022 con los que se están registrando en el inicio de 2023, indicó que en primer orden hay una diferencia en la superficie afectada, que superó el millón de hectáreas en el comienzo del año pasado y actualmente se registran 100.000 hectáreas incendiadas.

En cuanto a las razones de la diferencia, consideró que de seguro contribuyeron en gran medida las campañas de concientización para que la sociedad otorgue relevancia al fenómeno del fuego, y evite que se genere.

Otro aspecto de importancia es la existencia de menos biomasa a quemar en los pastizales, pues el crecimiento de pastos fue relativamente bajo en los últimos meses.

El especialista del INTA y la UNNE recordó que en lo que va de 2023, el 91 % de lo que se quemó fueron áreas de humedales. Ello debido a que hubo una retracción de la superficie cubierta por agua, y los humedales dejaron vegetación seca en pie, y "eso fue lo que se prendió fuego".

"El agua es una barrera para los incendios y no estaba. Por eso se quemaron principalmente humedales, junto a menos biomasa de pastizales", resaltó.

¿Qué lectura dejan los incendios de tamaña magnitud como los del año 2022?

Principalmente nos plantea cómo estamos gestionando la biomasa, tanto en campos naturales en producción como en zonas de conservación.

En esa línea, nos pone frente a la necesidad de replantear el manejo del paisaje, y pensar en mejorar las barreras de propagación de incendios, como los cortafuegos o contrafuegos. 

Pero principalmente se plantea el desafío de la gestión del paisaje y la gestión de la biomasa para evitar que se produzcan este tipo de eventos catastróficos en época de bajas precipitaciones y altas temperaturas.

En el inicio del año pasado vimos que la única forma en que se apagaron los incendios fue por las lluvias. Eso nos muestra la pertinencia de encontrar mejores herramientas para el combate de incendios de grandes dimensiones.

¿Qué otro tipo de medidas pueden implementarse para evitar esta clase de incendios?

Las medidas principales se relacionan con seguir promoviendo la concientización y las campañas de prevención. La sociedad tiene que colaborar en evitar que se produzcan incendios y ayudar a avisar cuando hay un incendio.

En tanto, los productores y estamentos gubernamentales deben cuidar más los contrafuegos y tener los cortafuegos limpios y en buen estado.

Mientras, a las instituciones científicas nos interpelan a abordar cuestiones relacionadas a cómo manejar el paisaje para contribuir a generar barreras que eviten la propagación de incendios de grandes magnitudes.

Probablemente también se requiera pensar en opciones para la gestión de la biomasa y reducir el material muerto seco en pie.

Fenómeno creciente

Respecto a los incendios de grandes dimensiones, Kurtz destacó que es un fenómeno creciente en el mundo y que en Corrientes empieza a registrarse con mayor frecuencia.

En relación al uso del fuego como herramienta de control del paisaje, señaló que es una estrategia que se utiliza regularmente en todo el mundo para eliminar la biomasa muerta en pie y, pese a los cuestionamientos que recibe, la realidad es que se sigue usando. 

"Por eso, más que apuntar a la prohibición del fuego, se tienen que buscar nuevas alternativas que propicien un más eficiente aprovechamiento de la biomasa", indicó.

Sobre ello, reconoció que no es una propuesta fácil de implementar el control de la biomasa disponible, ya sea de forma mecánica, a través del pastoreo y la carga ganadera, o por quemas controladas.

En el caso de las actividades agropecuarias se ve limitada porque muchos productores dejan biomasa para el invierno, porque necesitan generar reserva forrajera, mientras que en las áreas protegidas la complejidad se relaciona a que teóricamente una reserva natural debe tener una intervención mínima en el paisaje.  

"Más allá de las limitaciones, la eliminación controlada de biomasa se posiciona como una de las herramientas de relevancia a considerar", manifestó Kurtz. 

diario Republica

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *