Más de 150 voluntarios se unieron a la labor desde las 9 de la mañana en el Centro de Educación Física para recibir las donaciones, acomodarlas y clasificarlas. Cerca de la medianoche, tras el gran festival chamamecero solidario en el Cocomarola, el pasamano para acomodar los productos y luego embalarlos era incesante. Fideo, yerba, arroz, azúcar, aceite, puré de tomates, pañales, papel higiénico, medicamentos, además de 3.000 litros de lavandina y 5.000 de agua mineral, sumados a 820 bultos de ropa, zapatillas y frazadas fueron acomodadas de manera ordenada y cuantificadas en sectores.
Brigadistas de rescate, policías, integrantes de Cruz Roja, Cáritas, jóvenes scouts y personal de defensa civil; así como de distintas áreas gubernamentales, formaron parte de una larga cadena para el trabajo solidario.
"Es un trabajo muy grande que se hace con mucha satisfacción. Desde las 9 de la mañana había gente haciendo fila para entregar alimentos, agua mineral, artículos de limpieza, frazada, ropa y hasta juguetes. Y retirar a cambio la entrada para el festival del chamamé solidario", relató Bruno Lovinson, subdirector de Defensa Civil, al frente del operativo de organización de las donaciones.
"Tantas veces nos ayudaron a nosotros, que ahora el pueblo correntino lo está haciendo para ayudar a Bahía Blanca", enfatizó el referente, en tanto anticipó que el trabajo de clasificación y empaque de las donaciones se extendería durante toda la madrugada.
Durante la velada, que tuvo momentos artísticos muy altos con cientos de personas bailando y cantando las canciones más clásicas del repertorio chamamecero, hubo además un fuerte llamado al cuidado del ambiente ante los embates del cambio climático; así como un recuerdo permanente de la catástrofe que produjeron y que siguen afectando con los incendios a Corrientes.
La Republica