La desocupación bajó respecto de trimestres anteriores pero subió en el interanual. A este escenario se suma el crecimiento de la subocupación y de la informalidad.
El desempleo fue del 6,4 por ciento en el cuarto trimestre de 2024, según informó el Indec. En el último año, que abarca a la gestión de gobierno de Javier Milei, la tasa de desempleo creció 0,7 puntos porcentuales, es decir que 175.225 personas perdieron su trabajo. A este escenario se suma el crecimiento de la población subocupada, que busca trabajar más horas pero no consigue empleo, y un aumento en la informalidad, que llegó al 36,1 por ciento de la población asalariada: el máximo registro de la serie histórica.
La tasa de desempleo fue 6,4 por ciento en el último trimestre de 2024: bajó en comparación con los trimestres anteriores, pero subió 0,7 puntos porcentuales respecto del último registro de 2023, antes que asumiera el gobierno de LLA. El crecimiento del desempleo implica un empeoramiento en las condiciones del mercado laboral respecto de un año atrás, lo cual se traducirá por ejemplo en bajas salariales dado que merma el poder de negociación gremial. Si se toman en cuenta los promedios para 2023 (6,1 por ciento de desempleo) y 2024 (7,2 por ciento), la tasa de desempleo creció en un punto porcentual durante el Gobierno de Javier Milei. El dato alentador es que el registro del cuarto trimestre fue el más bajo de todo 2024.
Las tasas e indicadores laborales que publica el Indec se construyen sobre la base de información muestral, es decir relevada en 31 aglomerados urbanos en todo el país, los cuales son representativos de 29,8 millones de habitantes. Si estos datos se extrapolan para el conjunto de la población argentina (47,1 millones), entonces en 2024 el empleo creció para 15.780 personas mientras el desempleo aumentó en 175.225 argentinos en el último trimestre del año. La población empleada en el país fueron aproximadamente 21,5 millones de argentinos en promedio durante 2024, mientras los desocupados sumaron 1,5 millones.
Empleo y actividad
La recuperación de la actividad económica no se produjo con la intensidad que vaticinó el Gobierno, especialmente en sectores como la construcción y la industria, que son grandes demandantes de mano de obra. Sin embargo en el último trimestre de 2024 dejaron de empeorar los indicadores de la actividad económica, al menos en el promedio de las ramas que releva el Indec (el EMAE creció 2,3 por ciento en el cuarto trimestre respecto del anterior). Las disparidades intrasectoriales son notorias, pero en el promedio y las proyecciones para 2025 marcan una recuperación de la actividad.
Lo anterior puede vincularse con el repunte de la tasa de actividad, que llegó al 48,8 por ciento en el cuarto trimestre, alcanzando el valor más alto para la serie histórica. Además creció 0,2 puntos respecto a fines de 2023. En un contexto de lenta recuperación de la actividad económica y ante un magro desempeño de los ingresos, más personas se lanzan a la búsqueda de empleo y este indicador crece. A su vez la tasa de empleo se ubicó en un 45,7 por ciento, esto es 0,1 punto por debajo de igual medición a fines de 2023, cuando había marcado el máximo de la serie histórica.
De esta población ocupada, el 72,3 por ciento fueron asalariados en el cuarto trimestre de 2024, un ratio menor en 1,4 puntos porcentuales al de finales de 2023, lo cual da cuenta de un crecimiento en el trabajo por cuenta propia: este representó el 23,8 por ciento de la población ocupada a fines de 2024 contra 22,6 por ciento en el cuarto trimestre de 2023.
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