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Dengue: América Latina debe prepararse para el próximo brote

Durante la temporada 2023-2024, la Argentina marcó un récord de casos con más de 580.000 confirmados. A escala regional, América Latina registró más de 13 millones. Los expertos advirtieron que se debe aprovechar los períodos de calma para fortalecer las políticas sanitarias destinadas a controlar los próximos brotes.

El dengue en la región no debe medirse sólo por los picos epidémicos y los períodos de aparente clama se presentan como la oportunidad de fortalecer la prevención, según se informo durante del Latam Dengue Fórum, un encuentro de especialistas se realizó en la ciudad colombiana de Cartagena.

Los expertos coincidieron en que el dengue sigue representando un desafío relevante para las comunidades y los sistemas de salud de América Latina, especialmente para la Argentina. Durante el encuentro organizado por la biofarmacéutica Takeda, se discutió y analizó estrategias para fortalecer la respuesta frente a la enfermedad provocada por el mosquito Aedes aegypti.

En Argentina, la temporada 2023-2024 alcanzó una magnitud sin precedentes desde el inicio de los registros epidemiológicos modernos y se convirtió en un punto crítico para la respuesta sanitaria. Durante ese período se notificaron más de 580.000 casos confirmados y 419 fallecimientos asociados a la enfermedad.

Y en la región se registraron más de 13 millones de casos y 8400 muertes. Los expertos coincidieron en que, si bien las cifras descendieron en 2025, más que el fin del riesgo, este momento representa una oportunidad para que los países se preparen antes del siguiente brote.

“La respuesta frente al dengue requiere anticipación: comienza antes de que se registre un brote, mediante la preparación, la prevención y el trabajo conjunto", afirmó la doctora Vanesa Castellano, directora médica del Departamento Científico de la Fundación Vacunar y médica del Servicio de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de la Ciudad de Buenos Aires.

Las 5 advertencias de los expertos

Según la agencia Noticias Argentinas, de la discusión en el foro se desprendieron cinco advertencias que trazan una hoja de ruta para anticiparse y mitigar el riesgo del dengue en la región:

1. La ausencia de brotes no significa ausencia de riesgo. Debido al comportamiento cíclico del dengue, se puede generar una falsa sensación de seguridad cuando disminuyen los casos. También hay que tener en cuenta otros factores que siguen creando condiciones favorables para la transmisión de la enfermedad, como la urbanización acelerada, la movilidad de las personas, las condiciones de vivienda, las dificultades en el abastecimiento de agua y los fenómenos climáticos como El Niño.

2. El perfil de las personas afectadas está cambiando.  Si bien en distintos países el dengue sigue afectando de manera importante a niños y adolescentes, a medida que incrementa la proporción de adultos y personas mayores, la enfermedad puede provocar una carga creciente en poblaciones con condiciones de salud preexistentes y riesgos clínicos particulares. Este cambio exige adaptar la vigilancia, fortalecer el diagnóstico diferencial y preparar los servicios de salud para atender a una población cada vez más diversa.

3. Ninguna medida aislada es suficiente. El control del dengue exige una estrategia integral que conecte diferentes herramientas y responsa a las características epidemiológicas, sociales y territoriales de cada país. Esta debe incluir vigilancia epidemiológica, uso de información climática para anticipar escenarios de riesgo, control del mosquito y eliminación de criaderos, diagnóstico oportuno, reconocimiento temprano de los signos de alarma, atención clínica adecuada, educación y participación de las comunidades, así como la vacunación como medida complementaria.

4. La innovación puede acelerar el progreso. Los especialistas también concluyeron que la inteligencia artificial puede analizar grandes volúmenes de información epidemiológica, climática, entomológica y territorial; identificar patrones; detectar cambios en el comportamiento de la enfermedad, y apoyar la anticipación de riesgos. Además, los líderes digitales pueden desempeñar un papel relevante al traducir la evidencia científica en contenidos claros y cercanos, identificar inquietudes de la población y ayudar a combatir la desinformación. Para que se puede aprovechar este potencial es necesario una relación más estrecha entre científicos, autoridades sanitarias, profesionales de la salud, comunicadores y creadores de contenido.

5. La colaboración multisectorial es esencial. El dengue supera las capacidades de una sola institución. Su prevención y control requieren la participación coordinada de gobiernos, sistemas de salud, academia, comunidades, organismos internacionales, líderes digitales y sector privado. Cuando la vigilancia, el control vectorial, la atención clínica, la planificación territorial y la comunicación funcionan por separado, la respuesta pierde efectividad