El papa León XIV brindó su primer discurso en el continente, con fuerte llamado a que el desarrollo económico y las inversiones se traduzcan en oportunidades.
Con una gran emoción y ante la presencia de 30 mil fieles, el papa León XIV brindó este viernes 6 de noviembre su primer discurso en territorio sudamericano. Desde la histórica Plaza Independencia en Montevideo, Uruguay, se dirigió a las autoridades del país, encabezadas por el presidente Yamandú Orsi, a la sociedad civil y al cuerpo diplomático.
Su mensaje, cargado de simbolismos locales, partió del recuerdo de La Redota (el Éxodo del Pueblo Oriental) reflejado en el monumento central de la plaza, utilizándolo como punto de partida para analizar los desafíos sociales y económicos de la actualidad
La economía, la desigualdad y el bien común
Uno de los pasajes más profundos del discurso papal estuvo enfocado en las asimetrías económicas que atraviesan a la sociedad. El Vicario de Cristo advirtió que quienes forman parte de un mismo pueblo muchas veces parten de situaciones diferentes, lo que genera una fuerte brecha de oportunidades.
"Disponer de recursos desiguales y la manera en que se organiza y orienta la economía, termina repercutiendo directamente en las condiciones de vida de las personas y en sus posibilidades de construir su propio futuro", enfatizó el Papa León XIV.
Ante este diagnóstico, exhortó al Estado uruguayo y a sus dirigentes a garantizar que los frutos generados por la inversión y la iniciativa económica del país se traduzcan verdaderamente en "bienes y oportunidades que alcancen efectivamente a todos".
El futuro del trabajo frente a la inteligencia artificial
El Sumo Pontífice también reflexionó sobre el rol del trabajo como base para el desarrollo humano, recordando la encíclica Laborem exercens de San Juan Pablo II. En medio de los grandes avances tecnológicos actuales, pidió proteger la dignidad de los trabajadores.
"El desarrollo de tecnologías como la inteligencia artificial debe ampliar las capacidades humanas, facilitar tareas y crear nuevas posibilidades, procurando que la persona que trabaja no quede reducida a una simple pieza prescindible dentro del proceso productivo", sentenció el Papa.
El cuidado de la vida, la salud mental y la solidaridad
A través del análisis de los frisos del monumento a Artigas, el papa León XIV abordó diversas etapas de la vida humana. Resaltó el deber de proteger la "vida que comienza", afirmando que el cuidado de los niños y su educación deben ser prioridad para asegurar su correcta incorporación a la vida laboral y social.
Asimismo, dedicó un sentido mensaje a los ancianos y a quienes padecen enfermedades o exclusión. Recordando sus propios problemas de salud recientes, el Papa llamó a no medir el valor de una persona por lo que produce o por su autonomía, pidiendo mayor apoyo colectivo frente a flagelos como la soledad, la pérdida de esperanza y el suicidio. "Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos", concluyó.
