El diario Norte publica un pequeño informe sobre la situacion de la obra paralizada de Aña Cuá
Pese a los reiterados anuncios de reactivación sigue detenida. sindicatos de obreros EN Paraguay reclaman explicaciones a la EBY.
El brazo Aña Cuá de la represa hidroeléctrica Yacyretá prometía convertirse en un motor energético y laboral para Argentina y Paraguay. Sin embargo, la reactivación de la obra continúa postergada, a pesar de que el directorio de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) se había comprometido en agosto pasado a reiniciar los trabajos.
Desde el sindicato de trabajadores de la construcción de Paraguay señalaron esta semana que "el plazo para reactivar la obra vencía el último día de agosto", sin que hasta ahora se hayan registrado avances. La preocupación no es menor: 350 obreros quedaron sin empleo cuando los trabajos se paralizaron en diciembre de 2023, con el cambio de Gobierno en Argentina.
El 28 de julio pasado el vicepresidente paraguayo, Pedro Alliana, había anunciado en su cuenta de X: "Yacyretá retoma las obras de maquinización del brazo Aña Cuá", y destacaba que el proyecto generaría más de 1.000 empleos directos y cerca de 3.000 indirectos, además de sumar un 10% de energía extra a la represa.
Incluso, el consejero argentino Facundo Palma aseguraba, en declaraciones a la radio Sudamericana, que "a partir del 1 de agosto desembarcará la empresa para retomar las obras en Aña Cuá, parada desde hace casi dos años", y que sería "la obra más importante que tendrá el país".
Pero, llegado septiembre, los anuncios se desinflaron: no hubo desembarco de maquinaria, ni reinicio de actividades, ni incorporación de obreros.
EL TRASFONDO ECONÓMICO
El director paraguayo de la EBY, Luis Benítez, había reconocido en febrero que la suspensión de los trabajos se debía a problemas cambiarios y financieros en Argentina. Según explicó, "ellos ganaron con USD 193 millones cuando el precio referencial era de USD 370 millones, y hoy están con dificultades".
El consorcio a cargo de la obra -integrado por Astaldi, Rovella Carranza y Tecnoedil- venía arrastrando problemas derivados de la inflación, la devaluación del peso y el esquema de pagos: un 46% en moneda argentina, un 32% en guaraníes y el resto en dólares.
La paralización derivó en el despido de más de 450 obreros paraguayos y un número similar del lado argentino, profundizando el impacto social en comunidades ya golpeadas por la falta de oportunidades.
Mientras en Paraguay los sindicatos elevan sus reclamos, en Argentina la situación se mantiene bajo un manto de silencio. El Municipio de Ituzaingó, el gobierno de Corrientes, o la administración nacional encabezada por Javier Milei se han pronunciado sobre la demora en la reactivación.
La ausencia de información alimenta la incertidumbre de los trabajadores y de la población local, que esperaba el efecto dinamizador del proyecto en la economía regional.
