La pobreza bajó 6,5 puntos porcentuales en el primer semestre del año, respecto del anterior, y alcanzó a 31,6% de las personas, informó hoy el Indec.
La cifra fue la más baja desde 2018, cuando en el segundo semestre se ubicó en 27,3%. Un año atrás, en el primer semestre de 2024, fue de 52,9%.
Luego de que el INdEC informara que la pobreza cayó al 31,6% en el primer semestre del 2025, el Observatorio de Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) emitió un comunicado donde advierte que la caída está "sobrerrepresentada".
La UCA hace hincapié en diferenciar el "fenómeno de la pobreza y su instrumento de medición" y explicó que en contextos de alta volatilidad, "la medición de la pobreza por ingresos tiende a ser menos precisa". Así, desde la universidad enfatizaron que para analizar la serie de manera precisa es necesario señalar que "aunque la caída de la pobreza es real, su magnitud se encuentra sobrerrepresentada".
En detalle, la UCA señala que, a partir de los últimos cambios en el cuestionario del INDEC en la Encuesta Permanente de Hogares y el escenario de menor inflación que hubo en el último año, se pudo lograr una mejor captación neta de ingresos laborales y no laborales. Este progreso en la medición, sin embargo, "condiciona la comparabilidad con series de ingresos, indigencia y pobreza previas".
También agrega que la utilización de canastas de básicas construidas sobre la estructura de consumo de 2004-2005, no actualizadas a la información de 2017-2018, contribuyen a la sobredimensión de la variación en pobreza. "Durante 2024, en un escenario de fuerte recomposición de tarifas y de precios regulados, dicha desactualización limita la capacidad de la medición para reflejar con precisión la situación efectiva de los hogares".
"Sin desconocer que se evidencian mejoras, corresponde advertir que los datos oficiales sobrerrepresentan la magnitud del alivio social". A su vez, recomendó que para corregir este sesgo, el INDEC debería "acelerar la actualización de las canastas de referencia, evaluar el impacto de los cambios en los instrumentos de captación de ingresos y transparentar su efecto sobre las series históricas".
"Solo así se podrá contar con indicadores más consistentes que den cuenta de los logros, pero que también puedan representar más claramente la persistencia de problemas estructurales de inclusión económica, laboral y social en la Argentina".
