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Subió el desepleo al 7,9% en el segundos trimestre
Mas que en la Pandemia

El INDEC registró una desocupación del 7,9% y un aumento de un punto porcentual en la informalidad durante el segundo trimestre, el mayor nivel desde 2021. La actividad creció, pero la mayor cantidad de personas que buscan trabajo no se tradujo en más empleo formal y aumentó el peso del cuentapropismo entre los trabajadores informales.

El mercado de trabajo volvió a mostrar durante el segundo trimestre de 2026 una combinación que permite observar uno de los principales efectos de la dinámica económica bajo el gobierno de Milei: mientras una mayor proporción de la población salió a buscar empleo, el nivel de ocupación no registró una mejora estadísticamente significativa y la informalidad volvió a crecer. Según los datos del INDEC, la tasa de actividad llegó al 48,9%, la tasa de empleo se ubicó en 45% y la desocupación alcanzó el 7,9% de la población económicamente activa.

El organismo estadístico registró una suba de 1 punto porcentual respecto del segundo trimestre de 2025, una variación que sí resultó estadísticamente significativa. A la vez, entre quienes se encuentran en esa situación, aumentó en 3 puntos porcentuales la participación de los trabajadores por cuenta propia, que pasó del 34,3% al 37,3%.

¿De cuánto fue la desocupación en el segundo trimestre de 2026?

La fotografía del período muestra así una presión creciente sobre el mercado laboral que no aparece reflejada únicamente en la tasa de desempleo. La desocupación se mantuvo en un nivel similar al del año anterior, pero la tasa de actividad aumentó 0,8 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 48,9%. En otras palabras, hubo más personas incorporándose al mercado de trabajo en búsqueda de una ocupación, sin que ese mayor ingreso a la población económicamente activa derivara en un incremento significativo de la tasa de empleo.

El propio INDEC define la tasa de actividad como la proporción de la población económicamente activa sobre el total de la población y la tasa de empleo como el porcentaje de personas ocupadas sobre el total. La tasa de desocupación, en tanto, considera a quienes no tienen ocupación, están disponibles para trabajar y buscan empleo activamente como proporción de la población económicamente activa. En este caso, la combinación de los tres indicadores resulta relevante porque permite observar que el mercado laboral recibió una mayor cantidad de personas, mientras la creación de puestos no acompañó esa expansión en términos estadísticamente significativos.

La era del cuentapropismo: crece el trabajo informal y cae el empleo registrado

La incorporación de la informalidad como indicador específico en el informe del INDEC permite observar una dimensión que la tasa de desempleo por sí sola no registra. A partir de este trimestre, el organismo comenzó a presentar información detallada sobre la condición de formalidad de los ocupados, diferenciando entre las actividades desarrolladas dentro del marco normativo y aquellas realizadas al margen de las normas laborales, tributarias, contables o previsionales correspondientes.

El resultado del segundo trimestre muestra que el deterioro no pasa solamente por la posibilidad de conseguir o no un empleo. También se relaciona con las condiciones bajo las cuales se consigue esa ocupación. La informalidad aumentó un punto porcentual en términos interanuales, mientras que dentro del universo de trabajadores informales ganó participación el cuentapropismo.

Este último dato adquiere particular relevancia porque el crecimiento del trabajo independiente puede funcionar como una vía de ingreso al mercado laboral ante la falta de oportunidades en relaciones de dependencia, aunque no necesariamente implique mejores condiciones de empleo o ingresos. El propio relevamiento del INDEC muestra que la proporción de trabajadores por cuenta propia dentro de los informales pasó del 34,3% al 37,3%.

En el primer trimestre de 2026, la informalidad había alcanzado el 44,2%, 2,2 puntos porcentuales por encima del mismo período de 2025. Ese aumento había sido acompañado por una expansión de la cantidad de ocupados que no se tradujo en una recuperación equivalente del empleo registrado. 

La informalidad no fue solamente elevada, sino que volvió a aumentar en términos interanuales. De esta manera, la evolución del mercado de trabajo durante la gestión de Milei exhibe una modificación en la composición del empleo, con mayor presencia de modalidades que no cuentan con el mismo nivel de protección laboral y previsional que un puesto registrado. El fenómeno también se vincula con la pérdida de dinamismo de sectores que concentran una parte importante del empleo asalariado. 

¿Cuáles fueron las regiones con mayor desempleo en Argentina?

La evolución territorial aporta otro elemento relevante. Si bien la tasa general de desocupación se ubicó en 7,9%, el deterioro fue más marcado en los aglomerados del interior del país. Allí la desocupación llegó al 7,6%, con un incremento interanual estadísticamente significativo de 1,3 puntos porcentuales, mientras que la subocupación demandante alcanzó el 9,1%, con una suba de 0,9 puntos. La diferencia regional permite observar que el deterioro del mercado de trabajo no tiene la misma intensidad en todo el territorio. En el Gran Buenos Aires, la tasa de desocupación alcanzó el 8,2%, mientras que en Cuyo fue del 5,9%, en el Noreste del 7%, en el Noroeste del 4,3%, en la región Pampeana del 9,7% y en la Patagonia del 6,3%.

La región Pampeana registró así la tasa de desempleo más elevada entre las regiones relevadas por la EPH, seguida por el Gran Buenos Aires. El dato adquiere relevancia por el peso que tienen en esas áreas actividades vinculadas con la industria, el comercio, la construcción y los servicios, sectores particularmente relacionados con el mercado interno. Al considerar el tamaño de los aglomerados, la desocupación fue del 8,3% en las ciudades de 500.000 habitantes o más, frente al 6% en las localidades de menor tamaño. La tasa de empleo también fue mayor en los grandes aglomerados, con 45,4%, frente al 43% registrado en los de menos de 500.000 habitantes.

El Destape